Todo ser humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio donde se crea la realidad que vivimos.
                                                                                                                                                         Humberto Maturana

Llegué al mundo hace casi 40 años.
Natalia. Dice mi documento que soy Natalia Guerscovich Kupfer y que nací en Buenos Aires.
Gualeya, sildenafil argentina, store porteña, platense, paulistana brasileña, “londrina”, española, italiana. No necesariamente en esa orden.

Crecí en Gualeguay, Entre Ríos. Chica del interior. Mis raíces y casi toda mi familia querida están ahí.

Familia grande, enorme, tíos, primos, hermosa historia con mis abuelos. Muchos, muchos…ruido… movimiento…

La familia: una de mis anclas

 

Familia: otra de mis anclas

 

Amistad, otra ancla en mi vida.

Miro para atrás y miro el hoy y veo cuántos afectos se han ido subiendo al tren de mi vida.

Facultad en La Plata. A los 20, a trabajar a Buenos Aires. Independientemente de donde viva, este es mi lugar en el mundo.

Estas dos ciudades me dieron grandes amigos, de muchos rincones de Argentina, amigos que me acompañan hasta hoy, a pesar de la distancia.

Amigos: otra ancla más


El milenio terminó con la partida de la Susy, mi querida mami. Y como toda pérdida sin dudas es también un aprendizaje,  fue el empujón para abrazar las oportunidades que San Pablo, en Brasil, me presentaba en aquel momento. Casi 30 tenía cuando partí.

San Pablo. Sólo un tiempito, pensé. Fueron 9 años.
Nuevos y queridos amigos.
André, el amor de mi vida, mi gran compañero. Su familia que la siento tan familia como la mía.

Esta Sampa como me gusta llamar a mi querida San Pablo me acercó al coaching y a la interculturalidad, mis dos grandes pasiones que me permiten guiar, ayudar, acompañar.

Aprender con y del otro, un ancla más.

Difícil comienzo y emocionante  partida. Me sentí brasileña, sin dudas. En nuestra fiesta de despedida tuve la real dimensión de cuanto había construido cuando vi toda junta, juntita, la  gente querida que se sumó a mi vida en los casi 10 años de Sampa.  Y sentí en la piel lo que tantas veces les repetí a mis queridos clientes expatriados en los Cross Cultural Training: “te deseo que cuando te vayas, te vayas con lágrimas en los ojos”

Las experiencias se suman y las anclas continúan las mismas.

No puedo modificar mi historia pero sí como la cuento

 

Diciembre 2011:… “cruzamos el charco” para que André abrace su sueño de tener una asignación internacional. Y entre otras cosas, tengo un nuevo papel :  “trailing spouse” (ya te dije que me suena horrible!)

Acuérdate que cuánto más claro tengas  cuáles son tus  anclas, más rápido podrás generar satisfacción. Y también no olvides que para cambiar un hábito hay que construir planes de acción y ser persistente, persistente, persistente…. pero esto lo dejamos para el próximo post!

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